miércoles, 18 de enero de 2017

De padre a coach, Francisco Terrazas



Entrenador y padre de familia con licenciatura y egresado de la UACH (Universidad Autónoma de Chihuahua), trayendo sus conocimientos y enseñanzas a una nueva ciudad a la que hoy en día lleva 9 años conociendo y recorriendo sus calles: MEXICALI, Francisco Javier Terrazas Portillo nació el 11 de febrero de 1961 en la ciudad de Camargo, Chihuahua.
Con 54 años de vida, el señor Terrazas, mi papá, empieza con su gusto por el deporte en el soccer, pero él señala que “yo siendo profesor de Educación Física y no saber dirigir a un equipo de baloncesto”, totalmente cambia de un deporte a otro, y hoy en día es campeón nacional y campeón en ADEMEBA (países del Caribe).
Nos dice cómo ha sido el cambio de una ciudad totalmente diferente y cómo ha sido su hospitalidad, dependiendo de varios aspectos.
¿Cuánto tiempo tienes en Mexicali?
En noviembre del presente año cumplimos diez años.
¿Cómo era el lugar en donde vivías?
Es una ciudad muy chica, con un aproximado de cuarenta mil habitantes y pocas oportunidades de trabajo. Es un lugar con un ambiente fresco y un poco verde.
¿Por qué razón te viniste a Mexicali?
Para conocer la región de Mexicali, Baja California. Es un estado en donde puedes desarrollar tu trabajo con más oportunidades. Además, pensando en tu futuro, para que tuvieras una mejor educación y pudieras desarrollar más habilidades en el basquetbol.
¿Qué fue lo que más extrañaste cuando dejaste tu tierra?
La verdad muchas cosas, pero más a mi familia, las costumbres y obviamente la comida.
¿Cómo era Mexicali cuando recién llegaste? ¿Cuánto ha cambiado en el tiempo que llevas viviendo aquí?
Era una ciudad muy sucia. Ha cambiado demasiado, ha crecido y está más limpia. Llegaron nuevas empresas para el desarrollo de la cuidad.
¿En qué colonia te instalaste cuando llegaste?
Hace nueve años me vine primero que mi familia, así que, como estaba solo, me instale en un hotel. Pero ya cuando se vinieron tu mamá y tú buscamos un lugar donde vivir, así que nos instalamos en un cuartito ubicado en la colonia Alamitos.
¿Te gusta como te ha tratado la gente de Mexicali?
Muy bien, digamos excelente; nos hemos encontrado con muy buenas personas. Siempre con ese gran compañerismo en el trabajo y con disposición a ayudar en cualquier situación.
¿Dónde has trabajado? ¿Cuál es tu trabajo estable?
Actualmente me encuentro trabajando en ISEP (Instituto de Servicios Educativos y Pedagógicos). Desde mi llegada ya contaba con ese trabajo y venia ya con mis horas de trabajo. Como un trabajo digamos extra, en CETYS Universidad, como entrenador femenil de preparatoria.
En tiempo de calor, ¿cómo le haces para aguantarlo?
Con las temperaturas tan altas en esta ciudad, lo que hacemos es mantener la refrigeración prendida en automático durante todo el día, corriendo el riesgo de gastar más energía.
¿Cuánto es lo máximo que has pagado de luz en los extremos días de calor?
Lo más que he llegado a pagar es un aproximado de 5,500 pesos en un mes de extremo calor, ya que tenemos que dejar las refrigeraciones prendidas todo el día.
¿Qué cambios son sobresalientes de ciudad a ciudad?
Camargo es una ciudad muy chica, las oportunidades son mayores aquí además de buenos trabajos y las diferentes maneras de estudio que ofrece la ciudad con sus muchas instalaciones.
Fue una emocionante charla con mi propio papá, y espero volver a compartir otro momento igual. Francisco Javier Terrazas Portillo, ¡un gran padre, un excelente coach!

“Mexicali es una ciudad agradable para vivir”

María Elena Gutiérrez Andrade

Pupis, una inteligente persona, de buena educación, experiencias, ex trabajadora del IMSS con un puesto muy alto, encargada de la oficina; de nombre María Guadalupe Andrade Moreno. Fanática de los juegos de baloncesto y de salir a convivios con sus sobrinos.
Se ha enfrentado a un clima muy caluroso, pero ya está acostumbrada; una persona dispuesta a escuchar, bromista y ayudar a los demás. La entrevisté en su casa, adentro en su recámara; las paredes pintadas con colores claros, que daban más alegría, y unos bonitos arreglos. Tomando un jugo de naranja y con su humor alegre, dispuesta a responder todas mis preguntas.
¿Cuánto tiempo tiene en Mexicali?
Hace 41 años llegué, yo tenía cuatro años de edad. Mi hermano mayor y mis dos hermanas menores también se vinieron a Mexicali, como estaban bebés aún; mi mamá era ama de casa.
¿Cómo era el lugar donde vivía?
Es un pueblo en Sonora muy pintoresco y tradicional.
¿Le gustaba?
 Sí, porque ahí estaba toda mi familia y era un lugar muy tranquilo.
¿Por qué razón se vino a vivir aquí?
Porque mis padres decidieron venirse a trabajar a esta ciudad, y por esa razón es que estamos viviendo aquí.
¿Cómo era Mexicali cuando llegó, o cuando usted era niña?
Con menos población, con el mismo clima, menos delincuencia y mayor seguridad.
¿Dónde estudió y de qué carrera se graduó?
En el ITM (Instituto Tecnológico de Mexicali), de la carrera de ingeniería industrial.
¿Qué deportes practicaba antes, preferentemente conocidos en Mexicali?
Jugaba voleibol cuando estaba en la primaria y secundaria, donde logre llegar hasta la etapa de zona.
¿Dónde ha trabajado?
Trabajé en el IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social) por muchos años.
¿Cómo ha vivido la época de calor en esta ciudad?
Pues ha aumentado con los años y todavía no me puedo acostumbrar, y en Magdalena (Sonora) no es tan húmedo ni tan caliente.
¿Qué acontecimientos importantes han ocurrido desde que llegó a Mexicali?
La Serie del Caribe, los campeonatos de los Soles de Mexicali, el sismo de 7.2 que hubo en el 2010, se construyeron los puentes de Lázaro Cárdenas y López Mateos, el concierto de Pavarotti en la Laguna Salada y los cambios de presidentes.
¿Cómo se sintió cuando transcurrió el terremoto de 2010?
Con mucho temor, porque hubo daños materiales y humanos. Lo bueno, que en nuestra familia no falleció nadie, ni mucho menos.
¿Qué lugares históricos de la ciudad conoce?
La Plaza Calafia, la Escuela Leona Vicario, la Chinesca –que se encuentra en el centro de la ciudad, pero hoy en día ya casi no hay habitantes–, el Centro Cívico, la iglesia catedral, el museo de la UABC, el Sol del Niño, la Cervecería, el zoológico de la ciudad, la Plaza Cachanilla, el monumento a Benito Juárez, entre otros.
¿Qué otros lugares ha visitado de Mexicali?
El museo Sol el Niño el Auditorio del Estado, el estadio de béisbol, la plaza de toros Calafía, la Biblioteca del Estado, el Bosque de la Ciudad, los cines, el Teatro del Estado, los casinos.
¿Cuál es su lugar favorito? ¿Por qué?
En sí no tengo uno, pero adonde más me gusta ir es a juegos de basquetbol, porque mis sobrinos son basquetbolistas; y uno que otro día a fiestas con mi familia.
¿Le gusta Mexicali? ¿Por qué?
Sí, porque ya me acostumbré a vivir aquí y está la mayor parte de mi familia.
¿Donde vivía antes es diferente a Mexicali?
Si, allá no hay sismos; el frío es más extremo, debido a las montañas que están alrededor del pueblo, y casi no hay lugares para divertirse, como cines, plazas o sitios de entretenimiento.
¿Cómo ha cambiado la ciudad?
Mucho, se ha modernizado: en sus vialidades, en sus edificios, y su población ha crecido enormemente; ha aumentado la inseguridad de las personas por tanta delincuencia provocada.
¿Cuál es su opinión sobre Mexicali hoy en día?
Es una ciudad agradable para vivir, ya que hay más lugares adonde salir a divertirse, pero desgraciadamente con mucha delincuencia e inseguridad.

Después de casi dos horas de platicar, nos despedimos y le di las gracias por permitirme haberle quitado parte de su tiempo, y esperando volvernos a ver para seguir riendo con sus anécdotas de adolescente.

martes, 10 de enero de 2017

Esquizofrenia



El dulce, fresco y algo ardiente sabor de un Merlot con sus efectos acompañantes. Mmmh. Venía a este bar de vez en cuando, casi siempre después de un mal día, porque necesitaba un cambio de ambiente, un lugar donde me fuera más difícil pensar estupideces nacidas de tristezas, frustraciones o cansancio; donde tuviera algo que escuchar, aparte del silencio que reinaba en la casa en la que vivía sola. Hoy era uno de esos días. Me levanté tarde y llegué a la oficina del mismo modo. Curiosamente, mi jefe estaba de un humor particularmente… hay que ser franca, como de perro rabioso, y como tal decidió ladrarme órdenes y reproches todo el día. Tomé otro sorbo de mi vino. ¡Qué hombre tan idiota! Lo que aguanta una por dinero.
Puse la copa de vidrio cortado sobre la barra de madera. Miré el resto del bar sin una razón. Es un lugar agradable, en la zona fina de la ciudad: bellamente decorado al estilo clásico, donde la gente platica plácidamente y la bebida es carísima. Antes de llegar aquí azoté varias puertas, me di un baño caliente con música estridente a todo volumen, y cuando me calmé, me arreglé como si fuera a tomar té con la reina. Había algo en el reflejo del espejo cuando terminaba todo esto, que me recordaba que tenía otra vida aparte del trabajo, que era un ser humano hermoso y no otra esclava empresarial más. Es por eso que estar ahí era como un ritual para despejar los malos sentimientos.
Mientras pensaba todo esto e involuntariamente había posado la vista sobre unas flores talladas sobre los estantes llenos de botellas y botellas de todos los licores imaginables, se me acercó de repente un hombre desarreglado, evidentemente borracho. Sus ojos verdes brillaban con la felicidad momentánea de la semiinconsciencia que una cantidad copiosa de bebida puede dar. Su olor era un insulto, quemaba mi nariz.
“¿Cómo estás, preciosa?”, inquirió. Era repugnante, la cereza del pastel justo cuando empezaba a recuperar el buen humor. Me levanté, pero me agarró la muñeca.
“Tengo una pistola en la bolsa, así que suéltame antes de que hagamos una escenita”, le susurré rápida y amenazadoramente.
“Tranquila”, dijo, todavía con su voz embriagada; “es solo que mi esposa tenía unos ojos cafés como los tuyos, pero más bonitos”. Y soltó una carcajada. No era peligroso, simplemente estaba muy tomado. “Por favor siéntate, y te cuento una historia, ¿sí? ¡Déjame contarte! ¡Necesito que alguien me escuche!”. Hice caso, por pura curiosidad (supongo que el alcohol no solo le había hecho efecto a uno), y me senté; pero tuve las manos sobre mi bolsa cerca, por si acaso.
“Ella era una muchacha muy linda y tierna… tenía unos brazos muy suaves. Cuando estábamos jóvenes  fuimos de vacaciones a Las Vegas. Terminamos bien borrachos, e hicimos un montón de tonterías, como casarnos, aunque solo fuéramos amigos de la universidad. Pero a final de cuentas nos quedamos juntos. Compramos una casa, terminamos la carrera, me iba bien en el trabajo y éramos felices. Pero, de repente, empecé a sentirme mal y siempre cansado. Fui con varios doctores, pero ninguno me encontró nada. Me parecía muy raro. Entonces un día me di cuenta de que mi esposa metió algo en mi té de la tarde, y no tenía un buen presentimiento.
“Ese día tiré el té sin que ella se diera cuenta, y me sentí un poco mejor esa noche, menos cansado; así que me hice el dormido, esperando que ella se durmiera, para ver qué cosa guardaba en la cocina y le echaba a mi té. Pero me interrumpió los planes.
Jacobo, Jacobo, ¿estás despierto? ¡Jacobito, amor!—. No contesté, y la sentí alejarse. Rápidamente, abrí un ojo, para verla volar por la ventana. ¡Sí, no me mire así! ¡Volando, le digo! Me levanté y corrí en piyama al carro.
“La seguí hasta un cementerio, donde se arrancó toda la ropa, como si fuera de papel, y se unió a un grupo de hombres y mujeres desnudos. La saludaron con sonrisas antes de acomodarse hombre, mujer, hombre, en un círculo alrededor de una gran fogata. Acto seguido, empezaron a bailar como locos al ritmo de cantos a la luna llena, en un idioma que nunca en mi vida había escuchado. Quemaban varias cosas, sobre todo plantas, y los que no bailaban se besaban, se acariciaban. ¡Ahí estaba mi esposa, haciendo el amor con otros tres hombres! Y los ojos de todos… sus ojos… eran rojos. ¿Entiende lo que digo? ¡Me casé con una bruja, una sierva de Satanás! Me tallé la cara, no queriendo ver lo que era tan obvio. Entonces oí:
¡Qué curioso que me hayas seguido hasta aquí, corazón!—. Volteé la cabeza mecánicamente, muerto de miedo. Ahí estaba mi esposa, en el asiento del pasajero, sucia, despeinada, sudorosa, su respiración rápida, con una sonrisa enorme. Tomó mi cara con sus manos finas y susurró: No era la intención que vinieras, pero ya que estas aquí, puedes unirte a la fiesta…—. Se acercó para besarme. Me tenía casi hipnotizado, pero sacó su lengua, verde y larga como la de un reptil. Esa no era mi mujer. ¡En mi pánico rompí la ventana del carro, agarré el pedazo de vidrio más grande y se lo clavé en el pecho a la bruja, que cayó muerta sobre mí! Respiré profundamente, aliviado.
“Entonces se levantó y sonrió aún más ampliamente, sin dejar de mirarme con esos horribles ojos rojos que todavía veo en mis pesadillas. Grité de puro terror. Luego se retorció como una poseída y le empezó a salir una cosa cubierta de baba gruesa y verde de la boca; fue una mano, luego otra que, ¡crack!, rompieron la mandíbula de mi pobre esposa y luego toda su cara, cuello y torso, para dejar salir a una mujer rubia de ojos amarillos, con grandes colmillos, mientras yo observaba paralizado. Me plantó con fuerza un beso baboso que casi hizo que vomitara y se me saliera el corazón, de la repulsión y el horror que me causaba. Rompió la ventana de su lado y salió inhumanamente rápido, moviéndose como lagartija.
“Salí del carro, sin pensar en nada más que matar a esa cosa, pero ya no estaba. Ni el aquelarre, ni la fogata, ni nada. Regresé al carro enfurecido y ya no estaba el desastre sangriento de hacía unos segundos; solo estaba ahí mi esposa, completamente vestida, bella, y me gustaría decir normal y bien; pero en vez de eso tenía varios moretones, que iban del morado oscuro al negro, y un vidrio clavado en el pecho…”.
El borracho empezó a llorar como niño sobre la barra y traté de consolarlo, pero se quedó dormido. Estaba sumamente perturbada por la historia que acababa de escuchar. Me levanté, salí a la calle, y lo primero que oí, entre sirenas de policía aturdiendo y luego haciendo eco, fue al periodiquero tratando de vender las últimas ediciones: “¡Extra! ¡Asesino suelto en la ciudad!”.
Me recorrió un escalofrío y me apresuré a llamar un taxi.


Acábame de matar



Moría bellamente. Los brazos de Lucía me sujetaban a la vida, pero el frío venía anunciando muerte segura. Pensaba en lo increíblemente cómodo que me resultaba el piso, y mi cabeza recargada en su muslo. El viento se llevaba sus lágrimas, evitando que cayeran en mi frente. ¡Oh, bendito viento! La noche era más oscura y la luna brillaba con más fulgor, iluminando el rostro de Lucía para mi deleite; las aves parecían conmovidas por la vida que se alejaba.
En un instante de mutismo quedó claro todo. Ella era para mí, pero no era mía para tenerla. Éramos unidos, nos amábamos bajo una falsa idea de posesión sentimental y estancia perpetua. Es por eso que hoy me moría, para acabar con esa avidez hacia ella. Pudo haber muerto ella, pero me pareció cruel apartar su encanto maldito de la lista de infortunios que este mundo ofrece. Por eso muero yo, porque no me queda nada bueno. Hace tiempo que dejé de hacerle bien a este mundo.
Aunque resultó bueno tenerla ahí en mi muerte, verla sollozar por mí fue lo más sincero que me demostró. Me hizo ver que no todo fue falso, y eso es bueno. Sometemos nuestros sentidos al silencio. El tiempo corre a su decadencia y encanto. Sentía frío (creo que es costumbre en esos momentos), ya me molestaba la luz como si apuñalara mis ojos. Me estorbaba el aire que toscamente luchaba por entrar en mis pulmones. Y ella sufría por mi ya austera presencia. ¡Oh, qué bellamente moría!
Sabía que hoy moriría al despertarme por la mañana; ahora o luego, pero no pasaría de hoy. Cuando no olí huevos revueltos, jugo recién hecho y pan tostado con mermelada, fue cuando supe que este día moriría. Habría perdonado a mi Lucia si hubiese sido día laboral; pero es sábado, siempre comemos eso los sábados. Y si no se puede respetar una costumbre tan sencilla, ¡qué he de esperar de mi vida! Eso solo indica perdida de interés, o a largo plazo muerte segura.  Y no veo razón a esperar tanto tiempo. Por eso preferí morirme hoy.
Bajé a la sala y vi a mi Lucía tendida en el sofá viendo una vieja película de Tin Tan; me parece que era la de El bello durmiente, esa del “Cavermango”. A mí me gusta esa película. Interrumpí su concentración al decirle: “Quiero que sepas que hoy me muero, y no es por nada más que tú culpa. Tú me mataste esta mañana. ¡Carajo, llevas matándome dos años!”. Me contestó con su indiferencia más sublime, se echó a reír y dijo: “Sí, cariño lo que digas”, y volvió a la televisión.
Fuimos a caminar a la plaza. Seguimos como si esa conversación nunca hubiese ocurrido, pero yo sabía bien que me moría. No es que sea brujo o adivino, es más simple que eso. En nuestras vidas nos dicen innumerables veces que, si uno cree algo y se mentaliza, ese algo ocurrirá. A mí me lo dijo mi padre de pequeño: “Si tú crees y te dices a ti mismo que te sientes mal, entonces te vas a sentir mal”. Eventualmente el viejo tuvo razón, y me sentí mal, lo suficientemente mal como para faltar a clases ese día. Eso es de lo que se trataba; yo amanecí con una necesidad de morir, porque no quería esperar a que ella sintiera el placer de haberme matado lentamente; por eso quería morir ese día en lo que el sol se ocultaba.
Eran alrededor de las cuatro de la tarde y yo seguía sin morirme. Paseábamos por El Callejón buscando algo que comer; para entonces yo ya no sentía hambre, ni sed, ni ninguna necesidad por prolongar mi estancia. Un hombre que comía en una carreta de tacos cayó al suelo, convulsionándose; su boca se llenó de espuma en cuestión de segundos. Tal vez era alérgico a la comida, o tal vez fue envenenado; pero fuese lo que fuese la muerte lo arrastró de este mundo, olvidándome en él. “¿Sabes? Ese pude haber sido yo, Lucía”. Le hice ver que sentía celos de aquel hombre. Me contestó molesta e irritada de que volviera el tema, pero era imposible no mencionarlo; el hombre mismo fue quien inició la conversación al caer de esa forma frente a nuestros ojos. De él no se habló más.
El resto del día fue callado. Solo me miraba con ojos delatores, diciendo que estaba cansada, que quería ver algo o que tenía sed. Solo era tiempo prestado el que pasé con mi Lucia esa tarde; nunca debió existir, no debería tener recuerdos de ese día. Con cada paso nos acercábamos más a la seguridad de mi hogar, donde no había ningún peligro de muerte, y yo seguía intacto. ¡¿Pero es que no entendía que yo me moriría hoy?! ¡No quería caminar otro paso más con su insufrible presencia!
“¡Acábame de matar! Hazlo ahora, que me tienes para hacerlo; hazlo hoy, que quiero que lo hagas. Expúlsame de tu vida y hazme polvo, que solo tú, querida, tienes el poder de hacerlo. Porque así como te amo es como tú me odias; así, con esa misma fuerza. Deja que lo último que vea sea este vestido ceñido a tu cuerpo. Haz realidad mi quimera y acábame con fuerza en esta noche, y que el viento recoja la evidencia de nuestro olvido. Hazlo solo por gusto, porque sé que quieres hacerlo”. La llevé al límite, ella perdió su sentido. Se lanzó sobre mí con tanto coraje, sentí sus manos en mi pecho empujándome con fuerza; ninguna fuerza extraordinaria, pero sí suficiente para moverme. Perdí el equilibrio y pasé de estar en la banqueta a la calle. El frente de un Ridgeline blanco topó conmigo. Mi cuerpo azotó el suelo con fuerza. Vi todo en sombras, solo distinguía el doliente rostro de mi Lucía. ¡Cómo la amé cuando se convirtió en mi asesina de tiempo completo!
Moría bellamente…

domingo, 8 de enero de 2017

La muerte de los 43



La matanza de estudiantes de Ayotzinapa (un video producido por Sergio Aguayo, que está en el canal de YouTube El Colegio de México, A.C.) es un video donde se explica la intolerancia y la ignorancia por parte de las personas que están en el poder, cuando se trata de una situación en la cual se tiene que proteger a los ciudadanos.
La falta de seguridad hace notar que es “inaceptable” lo que pasó, que la historia de este “crimen organizado” no solo sucedió en Ayotzinapa, pues lamentablemente esta problemática también ocurre por todo el país, y dependiendo de la banda de criminales de la que se hable será la violencia que se aplique contra el pueblo.
Los encargados de seguridad –que se supone que tienen un control y sistema en los cuales se basan para evitar que sucedan estos hechos– hacen lo posible para no arreglarlos y así no meterse con las personas mafiosas. Solo piensan en ellos y no en el pueblo.
Este video es muy importante y está muy bien planeado. Está en perfectas condiciones, tanto en la imagen como en el sonido. En sus cinco minutos de duración se puede apreciar claramente la idea de Sergio Aguayo.
No cuenta con muchos recursos de producción, pero tiene lo necesario para dejar clara su idea: imagen de fondo, se alcanza a leer la imagen que introduce el video; no tiene textos insertados, sin embargo se muestra el nombre del conductor en una inserción y a los pocos segundos desaparece. Tiene buena producción de audio: la voz de Aguayo está en perfectas condiciones; al principio se alcanza a escuchar la música de introducción y al final también; se aprecian los gestos del conductor, así como la velocidad a la que habla.
La iluminación es muy clara. El conductor se encuentra frente a una lona que lleva el nombre de la productora: “El Colegio de México”. Está sentado de una manera en la cual la cámara solo apunta a ciertos puntos de él, así solo se le mira de la mitad del pecho hasta arriba.
El estilo de conducción es muy adecuado, pues para ser un conductor importante siempre hay que vestir formal, como ocurre en este video. Como ya lo había anotado, Aguayo expresa bien lo que quiere decir, sin hablar rápido ni lento. Por lo visto le gusta la historia, una persona que, aunque se le noten los años, siempre va a estar un paso más adelante de todos los comentaristas. Desempeña muy bien su papel.
Finalmente, este video es apto para cualquier persona y abierto para cualquier pregunta y comentario, pues es muy buen material para crear hipótesis y enfoques en el tema. Creo que fue especialmente creado para las personas que tienen un lugar en el poder y no se han dado cuenta de que lo están utilizando para mal. Me parece que es un muy buen instrumento para empezar a hacer un cambio en nuestro país.

Referencia
Colegio de México, A.C. (productor), 2014, La matanza de estudiantes de Ayotzinapa, Sergio Aguayo (conductor), duración: 5’04”. En El Colegio de México, A.C. Canal de YouTube, publicado el 8 de octubre de 2014.
https://www.youtube.com/watch?v=bcdj9BSeyMw

La mirada de esperanza hacia un mexicano



El video titulado La mirada de Malala haciaun decidido joven mexicano, de Rubén Luengas, nos muestra la historia de cómo un joven mexicano, Adán Cortés Salas, irrumpe en la entrega del Premio Nobel de la Paz a Malala diciéndole: “¡Por favor, Malala, no te olvides de México!”. Después nos muestra un video de la madre del muchacho, quien explica que los medios alteran la historia considerando que lo que hizo Adán fue un acto incorrecto.
El propósito de este video de Luengas es influir e informar, y sobre todo persuadir, acerca de lo que en verdad tantos mexicanos necesitan; me refiero al ser escuchados. El joven Adán hizo posible esto: expresarse y decir “México te necesita”. En estas palabras es lo que él quería dar a entender. Simplemente por la situación como está nuestro país, no somos escuchados, y si al tiempo cometemos un acto como el de Adán, somos juzgados y nuestros motivos son cambiados completamente por los medios de comunicación; se les considera inmorales, cuando son lo contrario.
En esta producción lo único que podemos escuchar de voz es el video de la madre de Adán, que puede ser entendido perfectamente. Además, se utilizan fondos negros con un texto blanco, el cual está estructurado en un orden correcto, con imágenes en medio que nos cuentan la historia de Adán.
También podemos observar recursos expresivos, ya que durante el video logramos ver que el tema se centra en Adán y Malala, cuya imagen es repetida varias veces.
Asimismo, podemos apreciar más recursos, como la explicación de la madre sobre el porqué del acto de su hijo, cómo se encuentra el joven y cómo los medios alteran esta situación. Otro recurso es una cita textual, ya que al final del video aparece una frase de Nelson Mandela que dice: “El hombre valiente no es el que no siente miedo, sino aquel que sabe conquistar su miedo”.
El video de Luengas está compuesto por imágenes y dos cortos videos, los cuales tienen una claridad buena, que la gente puede mirar sin problemas. En las imágenes observamos en diferentes ángulos a Adán con una bandera de México en la ceremonia, su acercamiento a Malala y su expulsión del lugar.
En el primer video se mira que en el momento en que se le entrega el premio a la joven, Adán se acerca con la bandera mexicana y le dice: “¡Por favor, Malala, no te olvides de México!”. Ésta le lanza una mirada con una sonrisa, como expresándole: “No lo he olvidado, no te preocupes” (una mirada de esperanza). Después se ve cómo el mexicano es retirado de la sala. El segundo video es el de la madre de Adán.
De fondo tenemos la canción “Yo te nombro”, de Nacha Guevara, que se refiere al mensaje que quiere dar a entender Adán, es decir, la libertad de expresión. La canción es retirada cada vez que uno de los dos videos se muestra.
El sonido de ambos videos es claro, pero en el primero no se escucha muy bien; sin embargo, si se presta atención, se puede captar cómo la frase del joven es dicha en inglés. En el segundo video el sonido es claro y muy fácilmente entendible. La imagen en ambos videos es clara, con buena iluminación.
En lo personal, considero que este es un buen video para darnos cuenta de que necesitamos dejar nuestros miedos, y sobre todo observar que sí podemos expresarnos y dar nuestra opinión. Lamentablemente la corrupción o el “gobierno sucio” seguirán afectando o alterando información, de modo que debemos tener en cuenta que esto seguirá por un tiempo. Pero la esperanza de que esto acabe no debe perderse.
Otra cosa que quisiera aclarar es que la acción de este joven fue pacífica, no hizo ningún daño a nadie. Nos muestra cómo debemos actuar: si queremos que algún día México pueda salir de esta corrupción, podemos hacerlo mediante la paz y simplemente una buena justicia. Nunca he aceptado la violencia, y la situación actual no es una excepción. Varios personajes nos han enseñado que sin guerra o lucha podemos cambiar algo injusto, incluso el mundo.
¡Gracias por compartir este video a Rubén Luengas, como también gracias a Adán, a Malala y un saludo a todo mi país, México!

Referencia

Rubén Luengas (productor), 2014. La mirada deMalala hacia un decidido joven mexicano, Rubén Luengas (escritor). Duración: 3:12 minutos. En Rubén Luengas, canal de Youtube . Publicado el 11 de diciembre de 2014.

¿Maléfica apoya al feminismo?



¿Maléfica será feminista?, de Daniela Villegas, es un video que habla sobre la suposición o hipótesis de la conductora acerca de la película de Maléfica, que se estrenaría el pasado 30 de mayo de 2014 en la Ciudad de México. A lo que quiso llegar Villegas sobre este filme, fue el hacer referencia al principal personaje femenino, que ahora no solo aparece como la protagonista, sino también desde un distinto enfoque, creando una controversia debido al giro que se le causó a la historia, porque ya no se presenta a la antigua villana de la famosa película de La Bella Durmiente.
Se pueden notar los grandes cambios en este video, ya que se puede analizar a este gran personaje, que, después de haber sido tachada, temida y seguramente odiada, se convierte en una heroína sumamente hermosa y completamente distinta al estereotipo que se tenía sobre ella.
De acuerdo con la tesis de la conductora, Maléfica vuelve en esta película con un rencor tan grande por haber sido privada de su libertad, que esto causó que su feminismo interior despertara. Y el argumento de Villegas fue que le arrebataron su reinado y sus hadas, y como ella es sumamente dominante e imponente esto le desagradó por completo.
En el video se utilizan ejemplificaciones al momento en que Villegas habla sobre la película de La Bella Durmiente y se respalda con una imagen en ese instante.
También paráfrasis o citas indirectas cuando la conductora expresa: “No se nos dice que Maléfica esté celosa de la juventud de la princesa”, en comparación con: “La envidia de la belleza de otra más joven”. Y, por último, las explicaciones cuando dice: “Maléfica es un deseo por explorar las motivaciones de la imponente hada…”.
Respecto al sonido del video, éste es claro, pero hay demasiado eco. Seguramente el causante fue el cuarto de grabación. La conductora habla con claridad, en forma entendible, pero un poco rápida. En la presentación del tráiler de la película el sonido no es muy bueno e incluso llega a ser un poco robótico, y esto causa que el video pierda mucha formalidad.
Sobre la iluminación, en realidad es aceptable. Durante el tráiler no lo es, se alcanza a visualizar un poco, aunque al finalizar el avance la iluminación mejora. Las imágenes están bien colocadas, y en el momento preciso en el que se habla sobre lo mismo que en las imágenes, éstas aparecen y respaldan a la perfección lo que dice la conductora. En suma, también son claras y llamativas para los ojos del espectador, y asumo que muchos estén de acuerdo con ello.
En realidad este video es muy útil para tener una idea acerca del largometraje y una breve explicación sobre el personaje de Maléfica, que ha pasado de ser visto desde el lado oscuro de la película hacia la parte en donde todos lo aman. Hay que tomar en cuenta que el video no hace hincapié en relatar la historia completa.
Daniela Villegas me hizo llegar a un punto en el que nunca había pensado, ya que el hecho de que Maléfica sea feminista explica muchas cosas que tal vez no quedaron muy claras para muchos espectadores después de haber disfrutado de la película.

Referencia:
¿Maléfica seráfeminista?, de Daniela Villegas. Tema: Cine. Creado: 16 de mayo de 2014. Duración: 3:31”. Formato: videocámara.

Fuego en el quinto piso



A la mitad de mi descanso comenzó a sonar ese estruendoso y viejo timbre. De mala gana me levanté y me cambié. La dirección era el quinto piso del número 47 del Paseo de la Castellana. Un apartado departamento en el cual, al parecer, había niños pequeños atrapados.
No estábamos muy lejos de ahí y en eso de cinco minutos llegamos al lugar.
En mi mente había un caos: no podía dejar de pensar en Karla. Nos habíamos peleado por la mañana y temía que siguiera enojada conmigo. Fue por una tontería. Mi culpa, claro, como siempre; y, como siempre, en realidad me afectaba saber que estaba enojada y que fuese cortante y fría hacia mí. Ella era lo mejor de mi vida. Pensaba pedir su mano en esos meses. Yo solo quería verla feliz, por lo que había decidido que, ya que ésa solo sería una jornada más de la rutina, al salir del trabajo le compraría flores y uno de esos capuchinos que tanto le gustan, para poder hablar con ella.
Pero yo no sabía que jamás volvería a ser el mismo después de esa noche.
Las llamas eran enormes. Salían por la ventana del apartamento en un océano de fuego, con una increíble intensidad. Los vecinos, espantados, temiendo por sus hogares y la vida de los niños, nos gritaban que los salváramos; que salváramos el edificio y a los pobres pequeños, que apagáramos ese mar candente que rápido se apoderaba del inmueble.
Inmediatamente entré, junto con Carlos y Enrique. El recibidor del edificio tenía un estilo de la postguerra; algo pequeño, pero muy acogedor. Iba a ser una lástima que todo se perdiera por el fuego. Subimos por unas enormes escaleras con alfombras rojas, y a cada paso que dábamos el olor a humo se hacía cada vez más intenso.
Al entrar al departamento mis ojos tardaron en acostumbrarse a la increíble cantidad de luz y calor que había en la sala. Las llamas alcanzaban el techo. La temperatura era insoportable. Cuando pude adaptar mis ojos lo que vi fue una escena que jamás olvidaré.
Había una gran cantidad de pedazos de vidrio tirados en el piso, además de velas a medio derretir; al parecer, todos los focos de la casa estaban rotos y sus partes regadas por doquier. Luego, lo peor: un pequeño niño de unos siete años yacía inconsciente boca abajo en el suelo. Le dije a Carlos que se lo llevara, pero cuando se agachó a tomarlo otro cuerpo se hizo visible junto al primero: otro niño algo más grande, también inconsciente, con sus ropas en llamas y la mitad del rostro quemado; lo más seguro era que estuviera muerto.
Al terminar teníamos aproximadamente treinta cuerpos de niños, ninguno con vida y casi todos irreconocibles por las quemaduras. Era lo más horrible que jamás había visto. El fuego se había extendido rápidamente a todo el edificio y éste se hallaba a punto de colapsar. Cuando estaba dando la última revisión al apartamento, en una de las habitaciones algo llamó mi atención. Parecía ser un pequeño bote de pesca, volcado y rodeado de enormes llamas. Algo me decía que debía ver qué había bajo él. Fue como un impulso involuntario, en realidad me alegro de haberlo hecho.
Encontré a dos niños más, entre botellas vacías de brandi y compartiéndose un tanque de oxígeno. El más pequeño se aferraba a un sextante y parecía a punto de desmayarse. Como pude tomé a ambos en mis brazos y los cargué entre las llamas de cuatro pisos hasta el recibidor, donde estaban apilados uno sobre otro los cuerpos que habíamos levantado del apartamento.
Mientras Carlos sacaba los cadáveres yo llevé a ambos niños a la ambulancia y le grité a Enrique que fuese a revisar por última vez el lugar. Creí que quizá podría haber más víctimas en los otros cuartos. Después de unos minutos y con mi compañero aún adentro, el edificio explotó y el techo liberó las llamas al cielo, despidiendo una luz que todo Madrid pudo ver. Traté de entrar rápidamente para rescatar a Enrique, pero Carlos me detuvo; me dijo que ya era demasiado tarde.
Uno de los encabezados de la mañana siguiente decía: “37 niños y un bombero muertos en incendio”. En la cuarta página del periódico, un corto, amarillista y frío reportaje daba la noticia. Era algo que se olvidaría al día siguiente, solo una nota más. Desde esa noche sufriría horribles pesadillas, hasta hoy. Esa noche me costó perder el amor por mi empleo, al cual renuncié. Me costó perder el amor de Karla, la mujer de mi vida, y perder también a mi mejor amigo, Enrique.
Aún puedo oler el humo y la carne quemada, como si todo hubiese ocurrido anoche.
Nunca supe qué les pasó a los niños que dejé en la ambulancia. Espero que ambos hayan sobrevivido. No estaban muy dañados por el fuego y no se ahogaron con el mar de humo que había en el apartamento, gracias al tanque de oxígeno. Si sobrevivieron, no logro imaginar cómo habrán sido sus vidas tras esa noche.
Ya pasaron catorce años desde el incendio en el quinto piso del número 47 del Paseo de la Castellana, y siento que jamás lo podré olvidar.

Texto escrito a partir del cuento “La luz es como el agua”, del escritor colombiano Gabriel García Márquez.


sábado, 7 de enero de 2017

Ismael

  

Lunes 23 de mayo de 2016
Hoy no ha sido el mejor día para mí. Me siento muy estresado, entre tanto trabajo y mi vida personal; pienso que nada me sale bien, y por ahora solo quisiera un momento alejado de la ciudad y todo lo que me pueda agobiar. Hoy conocí a una persona que es amante de los carros de carreras. Él se va por las noches a dar un paseo con sus amigos, y me platicaba que eso hace que se olvide de sus problemas y salga de la rutina.
Me invitó a dar un paseo con él, pero tengo una familia con quien estar y la verdad es que soy una persona de pocas palabras; creo que sería aburrido salir con un desconocido.

Jueves 26 de mayo de 2016
Hoy han subido de puesto a mi compañero con quien nunca me llevé bien. Él siempre me tuvo celos por saber más, pero esta vez no sé qué ha pasado. Me da gusto por él, ya que tiene un mejor puesto. Pero no creo justo que me despidan después de tanto tiempo en esa empresa, y que pongan a alguien nuevo que tal vez no tenga tanta experiencia como yo.

Viernes 27 de mayo de 2016
Hoy he regresado a la oficina a empacar las últimas cosas que me faltaban. De regreso a casa me he encontrado con el señor amante de los carros de carreras. Entramos a un café que estaba muy cerca y platicamos. Me dijo que se llama Ismael. Se miraba muy diferente y asustado. Me dijo que está yendo al médico a tratarse una enfermedad muy delicada, y que tal vez está disfrutando de sus últimos días de vida.

Domingo 29 de mayo de 2016
Hoy salí a pasear con Ismael, a quien ahora considero un gran amigo, a pesar de que lo conozco desde hace muy poco tiempo. Me dijo que el doctor le confirmó que sí podrían ser sus últimos días. Él no tiene hijos y su esposa falleció años atrás en un accidente automovilístico, así que prácticamente está solo. Para hacerle compañía fuimos a las carreras con sus amigos y me la pasé muy bien.

Martes 31 de mayo de 2016
Mi familia se lleva muy bien con Ismael y eso me pone muy contento. Consideramos que forma parte de nuestra familia y me ha ayudado a conseguir un mejor trabajo.

Jueves 2 de junio de 2016
Hoy he despertado con una mala noticia: Ismael fue a las carreras anoche y por el motivo de su enfermedad perdió el control del volante y sufrió un grave accidente. Lo llevaron al hospital, pero ya había perdido mucha sangre y no pudo resistir. Eso me pone muy triste, porque él me había hecho cambiar de personalidad tanto en mi familia como en el trabajo.
Él me hizo ser una persona más sociable, comunicativa con mis hijos, y no ser el típico hombre que llegaba cansado del trabajo, daba un paso nocturno y se iba a dormir.

Cuento inspirado en la obra “Paseo nocturno”, de Rubem Fonseca.

lunes, 2 de enero de 2017

Sobre los amigos que conoces un día de verano


La novela Aristóteles y Dante descubren los secretos del universo, escrita por Benjamín Alire Sáenz, es una novela sencilla y a la vez complicada de leer, ya que el lector tiene que entender bien lo que el personaje principal (Aristóteles) trata de decir, y entender lo que siente: 
“Tenía quince. Estaba aburrido. Era miserable. Tanto como me interesaba, el sol podría haber derretido el azul del cielo. Entonces el cielo podría ser tan miserable como yo […]”.
Es una novela muy interesante, que presenta la situación de Aristóteles Mendoza, el narrador de su complicada vida. Un joven de 15 años solitario, sin amigos. Su padre es un excombatiente de la guerra de Vietnam y es cerrado respecto a sus sentimientos, lo que repercute bastante en la personalidad de Ari, ya que toma el modelo de su padre de no decir lo que piensa o lo que siente. Pero lo que más lo marca es su hermano: de él no se habla, ni con su madre, su padre, ni nadie de su familia, y eso a Ari le molesta, él quiere respuestas.
“A veces pienso que no me dejo a mí mismo saber qué es lo que realmente estoy pensando […]”.
Desarrollada la historia en El Paso, Texas, en el año de 1987, Ari conoce a Dante Quintana, un artista, amante de la poesía, que lo induce a la lectura de la poesía; es tierno, es muy inteligente y, al igual que Ari, es un incomprendido. Él también se siente solo y frustrado, pero no deja que la tristeza lo consuma del todo, pero tampoco tiene miedo a llorar. Es sensible y parece que ama a todo animal. Algo un poco extraño de él es que odia por completo sus zapatos y haría cualquier cosa para poder deshacerse de ellos.
“Dante bajó la mirada al ave muerta. Unos minutos atrás había estado completamente enfadado. Es ese momento parecía a punto de llorar […]”.
Al leer la biografía del autor, el lector se puede dar cuenta de que varios de los acontecimientos sucedidos en su vida están impregnados en la novela. Un claro ejemplo es el espacio-tiempo: el autor estudió en El Paso en 1985, dos años antes del año en que transcurre la historia. También, al leer la vida de Alire, se puede pensar que él es homosexual y que se basó en algunas cosas que sucedieron en su pasado para escribir la obra.
En la vida de Aristóteles hay varios personajes que influyen mucho en sus decisiones y en la forma como es él. Su padre, al regresar de la guerra, es distante con el hijo, nunca expresa lo que siente, no da abrazos, como si no tuviera sentimientos; pero algo que se queda en el lector son las pesadillas que tiene, al igual que Ari. Éste adopta la costumbre de hacer lo mismo que su padre, porque piensa que no importa, que no pasará nada. Por otro lado está su madre, una mujer que ha sufrido muchas pérdidas en su vida, pero aun así trata de verle el lado positivo a la situación y sale adelante. Ella es quien entiende a Ari y lo ayuda a seguir el mejor camino; expresa lo que siente con cariños, abrazos, palabras, lo contrario del padre. Es quien le explica al joven que tiene que entender por lo que ha pasado su padre y esperarlo. 
“Mamá entendía mi sentido del humor. Y yo el suyo. Éramos buenos de esa manera. No que mi mamá no tuviera algún misterio. Una cosa que yo completamente entendía… entendía por qué mi padre se enamoró de ella. Por qué ella se enamoró de él, es algo que no puedo entender […]”.
Hay un personaje en especial que ha influido mucho más en la vida de Ari, más que sus padres y Dante: su hermano mayor, Bernardo, que se encuentra en la cárcel. Aristóteles tiene demasiadas preguntas sobre él sin respuesta; sus padres nunca hablan de él, como si estuviera muerto, que es lo que dice Ari. Bernardo cometió el crimen cuando Ari era pequeño. Ari describe que en su casa no hay ni una foto suya y que lo extraña. Tiene pesadillas en donde se encuentra su hermano, de cuando Ari era pequeño, pero no sabe lo que significan. Llega al punto de desesperarse porque piensa que sus padres creen que va a cometer los mismos errores que su hermano, algo que él dice que nunca pasará.
Esta obra es una novela, ya que es muy extensa, tiene muchos personajes (principales: Aristóteles Mendoza; secundarios: Dante Quintana, el papá de Ari, la mamá de Ari, los papás de Dante, Gina Navarro), su historia es realista, tiene una historia principal e historias secundarias (principal: la vida de Ari; secundarias: las vidas de Dante y de su hermano, etcétera).
Es una novela narrada in media res, porque inicia cuando Ari se está levantando una mañana al inicio de verano, ya con problemas, y trata de resolverlos. Después, pretendiendo solucionarlos, pasan más problemas, accidentes, amigos y conoce a Dante.
La novela me gustó mucho, ya que aborda problemas que pasan mucho hoy en día. Uno de ellos es la comunicación con los padres. En la actualidad ya no hay esa relación padre-hijo, que antes había mucho y se perdió con el paso del tiempo. Aristóteles no tenía comunicación con su padre, porque éste era muy cerrado por su trauma en la guerra.
Otro tema muy importante, casi el principal de la historia –que, aparte, es muy interesante–, es el de la homosexualidad. Leyendo los primeros capítulos del libro, uno se da la idea de que alguno de los dos jóvenes tiene diferente orientación sexual. Pero a la gente no le debe dar miedo leer libros como éste; tiene que saber que los homosexuales son personas normales, como ellos mismos, no son raros, ni enfermos, solo son un poco diferentes, en la forma en la que ven a otra gente; es su forma de pensar. La gente los critica, cuando no debe ser así. Estos insultos o desprecios hacia ellos han ido disminuyendo, pero sigue habiendo quien los aborrece, y los homosexuales tienen miedo de salir del clóset, para no ser rechazados. Dante es golpeado por gente que no lo entiende; pero debe de haber más personas como los padres de Ari y los de Dante, que los entienden, no solo porque son sus padres, sino porque saben y tienen alguna experiencia con eso.
“–Ari, el problema no es solo que Dante está enamorado de ti. El verdadero problema para ti, de todos modos, es que estás enamorado de él. […] 
–No estoy seguro, quiero decir, no creo que eso sea cierto. Quiero decir, yo no lo creo. Quiero decir... […]”.
Esta obra es una muy buena recomendación para adolescentes. Contiene muchas lecciones de vida, para que veas que tienes a gente que te quiere; antes de que tomes las peores decisiones, ellos tratarán de llevarte por el buen camino. Gente que te va a apoyar sin importar lo que pase, ya sean tus padres o los amigos que conoces un día de verano y te enseñan a nadar, y al final descubres uno de los secretos del universo: el amor.
“Apuesto que puedes encontrar todos los misterios del universo en la mano de alguien […]”.